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Mira al pasado

Me siento en un autobús. Me aburro, toqueteo el móvil buscando algo en que entretenerme. "Estoy perdiendo el tiempo" -pienso. Voy a dormir. No lo necesito, hoy he descansado. Mi hijo, de 14 días desde que vio la luz por primera vez, ha dormido 7 horas del tirón, y me ha despertado sólo 10 minutos antes que el despertador. En el autobús, trato de entretenerme con el paisaje, pensando en la infancia en que cada paisaje era un descubrimiento, casi mágico. Hoy, puedo entender la disposición de las carreteras, los árboles y las plantas, puedo incluso intuir entre que montañas circulamos. Se cual será el siguiente pueblo, la siguiente parada. Definitivamente, no sirve. Decido tratar de meditar. Me quito uno de los auriculares en los que escuchaba versiones acústicas de canciones famosas, y... una voz pega en el centro de la diana de mi memoria. Es una voz con una ligerísima ronquera, con un tono bajo, tranquilo, casi como el...

Punto de partida

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Para leer este post, dale al play: Recuerdo las aceras de León, saliendo de la facultad, sobre las que la noche había caído y las luces naranjas de las farolas iluminaban el camino bajo un cielo oscuro, mientras esta canción sonaba en mis auriculares.  Una sensación de intranquilidad me acompañaba siempre que mi atención no se centraba en alguna explicación de algún profesor, e inevitablemente se desparramaba buscando algo en lo que mereciera la pena parar.  Cada día algo nuevo, cada día un nuevo marco conceptual, cada día una nueva manera de actuar, una nueva actitud, un nuevo estilo musical, un autor, un libro, un director, un poema, un cuadro, una sensación, una palabra, una persona. Cada día, infinitas posibilidades se presentaban en mis narices, posibilidades para las que no estaba preparado y escapaban. O eso creía. Desde entonces no había vuelto a escuchar esta canción. Cuando hace unos días volvió a sonar, viajé al pasado. Una sensación de cálida ter...

Exceso de energía

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Hoy no puedo dormir. Según la consultora de la ETT, el trabajo de mañana y los próximos días es "durillo". Estoy relajado y soñoliento, pero no me duermo. Nada en concreto ocupa mi mente, pero no me duermo. Serán los entrenamientos que van mejor de lo que nunca me habría atrevido a imaginar, me empujan a dar un paso al frente y a apostar más por mí mismo. Eso me da miedo. Serán los amigos que siempre estuvieron ahí, pero que no era capaz de ver, que me obligan a admitir mis errores. Alegría. Serán los amigos que siempre estuvieron ahí, y que perdí de vista, que iluminan una parte maravillosa de mi que olvido o que me obligo a olvidar. Inquietud. Serán las personas que nunca han estado realmente ahí, pero que aun así, no puedo ignorar. Tristeza. Serán las cosas que doy por sentadas y que una vez más, se muestran tan impasibles como les corresponde ser. Humildad. Descubrir la naturaleza del mundo que me rodea, me crea una ambigüedad, que, por una parte, me supone u...

Manifiesto de impermanencia

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   Algo para escuchar mientras lees . En el primer momento en que pienso en empezar un nuevo tema, siempre me asalta la misma pregunta: ¿Será esto una memez? ¿Algo obvio, que como otras tantísimas cosas, he tardado más que los demás en percibir? Después de una cuantas vueltas, un pensamiento cruza mi mente con la suficiente fuerza como para empujarme a empezarlo de todas maneras; me resulta lo suficientemente impactante como para considerarlo importante. Al final, por lo general, siempre cobra sentido. De eso se trata. Veréis, hoy jugaba a los dardos. Me iba bien, acertaba mas o menos donde quería. Lo pasaba bien. Después de un rato, me he sentido cansado. Intentaba concentrarme intensamente en el juego para no fallar y no permitir, que el relativamente ruidoso entorno del local y mis propios pensamientos, interfirieran con el juego. Era un esfuerzo desagradable. Ese pensamiento consciente, que pretendía mantenerme en el mismo estado en el qu...

Café descafeinado

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  He añadido una de mis canciones favoritas ahí a la derecha, tal vez una experiencia multisensorial os aburra un poco menos... Hay tantas cosas que me impresionan... Sin embargo, cuanto más en profundidad conozco la mayoría, más dejan de llamar mi atención. Por último, hay un escueto tercer grupo, que cuanto más conozco, más me asombran. Y ahí, otra de mis eternas dudas. Esas poquitas personas (uy, ¿he escrito yo eso?), son como las películas que terminan bien, pero sin el desazón que supone el final de la historia. Una nueva escena supone una nueva razón para impresionarte y bajar un poquito la guardia. Una nueva razón, para creer en algo un poquito más perfecto, algo que ocurre justo como lo imaginabas. Me pregunto si no serán, objeto de una idealización autocomplaciente, como el que ve el rostro del salvador en el lado quemado de la tostada y tiene una revelación. Sabes que no es tan perfecto como debería, pero que narices, lo ves con buenos ojos. No quiero que pare...

Cosas innecesarias

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Respirar el aire fresco de la mañana. Caminar en silencio sin rumbo. Sentir el calor del sol en la cara. Dejar que la marea hunda tus pies en la arena. Ayudar a entender. Reír hasta no poder más. Sumergirte bajo el agua y escuchar. Tumbarte después de un día duro. Cruzar la meta. Gritar en la cima de una montaña. Que no te interese en absoluto. Una mirada cómplice. La sonrisa de un extraño. Correr hasta no poder más. Sentarte bajo la ducha. Una canasta con un papel. Fluir en el agua. La última palabra de un libro. Acariciar la hierba. Caminar sin prisa bajo un chaparrón. Tomar una decisión. La última repetición. Llorar sin dejar nada dentro. El primer trago de una coke. Contarle un secreto a un desconocido. Las once y once y once. Una camiseta limpia. Caminar observando todo a tu alrededor. Esa niña que viene corriendo y te abraza. Una carcajada grupal. Pagarle lo que le falta a un desconocido. Un abrazo espontáneo. Esa canción. Cuando entiendes. El olor del calzado nuevo. Ver a...

Supuestas contradicciones

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Hay cosas que no puedo evitar hacer. O por lo menos asomarme al borde para saber que es lo que sentiría justo ahí, acallar una necesidad, o cumplir con una obligación que siento tener. Claro, eso tiene consecuencias.  Sin embargo, últimamente mas que nunca, empiezo a ser consciente de la importancia que tiene nunca olvidar nuestra estabilidad, nuestro punto de anclaje, algo así, como nuestro punto de referencia personal, desde el cual eso que quieres hacer toma un sentido y cobra un valor concreto. Desde ese punto de referencia, puedes valorar cada paso del desarrollo de los acontecimientos, para decidir si seguir, cambiar, o simplemente, abandonar. Abandonar... Recuerdo el día en que aprendí que el error y la derrota son los  mejores maestros y como mi concepción de estos términos cambio radicalmente.  Mucho, mucho después y no sin ayuda, entendí que dejar algo de lado no es un fracaso, sino un grado de maduración, en el que eres un poco mas y necesitas un poco menos. Po...