Supuestas contradicciones
Hay cosas que no puedo evitar hacer. O por lo menos asomarme al borde para saber que es lo que sentiría justo ahí, acallar una necesidad, o cumplir con una obligación que siento tener. Claro, eso tiene consecuencias.
Sin embargo, últimamente mas que nunca, empiezo a ser consciente de la importancia que tiene nunca olvidar nuestra estabilidad, nuestro punto de anclaje, algo así, como nuestro punto de referencia personal, desde el cual eso que quieres hacer toma un sentido y cobra un valor concreto. Desde ese punto de referencia, puedes valorar cada paso del desarrollo de los acontecimientos, para decidir si seguir, cambiar, o simplemente, abandonar. Abandonar...
Recuerdo el día en que aprendí que el error y la derrota son los mejores maestros y como mi concepción de estos términos cambio radicalmente.
Mucho, mucho después y no sin ayuda, entendí que dejar algo de lado no es un fracaso, sino un grado de maduración, en el que eres un poco mas y necesitas un poco menos. Por supuesto, no me refiero al abandono apático despectivo e inconsciente, ese en el que el esfuerzo se convierte en demasiado. Me refiero a la comprensión consciente de los diferentes porqués que te llevan a hacer y dejar lo que quiera que sea.
Creo que hacernos responsables y ser conscientes de cada uno de nuestros actos, es la mejor manera de llevar una vida plena y satisfactoria, en todos los sentidos. Claro, error y derrota nos acompañaran todo el camino, y claro, serán, de manera natural, mayores cada vez. Es una lástima, que por el camino, siempre queden cosas sin hacer y sobre todo personas que una vez significaron mucho.
Pero, al parecer, es la única manera y la entiendo, no aspires al sol, si estas hecho de cera.

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