Punto de partida



Para leer este post, dale al play:




Recuerdo las aceras de León, saliendo de la facultad, sobre las que la noche había caído y las luces naranjas de las farolas iluminaban el camino bajo un cielo oscuro, mientras esta canción sonaba en mis auriculares. 


Una sensación de intranquilidad me acompañaba siempre que mi atención no se centraba en alguna explicación de algún profesor, e inevitablemente se desparramaba buscando algo en lo que mereciera la pena parar. 

Cada día algo nuevo, cada día un nuevo marco conceptual, cada día una nueva manera de actuar, una nueva actitud, un nuevo estilo musical, un autor, un libro, un director, un poema, un cuadro, una sensación, una palabra, una persona. Cada día, infinitas posibilidades se presentaban en mis narices, posibilidades para las que no estaba preparado y escapaban. O eso creía.


Desde entonces no había vuelto a escuchar esta canción.

Cuando hace unos días volvió a sonar, viajé al pasado. Una sensación de cálida ternura me lleno el cuerpo. "Después de todo, no lo has hecho nada mal", pensé- Todas aquellas dudas, prejuicios, miedos, inseguridades... Han desaparecido, y con ellas, la entropía. Al menos, la que este blog representa.

En el fondo, siempre creí en que podría llegar a dar respuesta a aquellas preguntas, pero algunas realmente me han puesto al límite y casi consiguen que me rinda. Ahora, son las que mejor he aprendido y más me han enseñado.

No me considero una persona especial, pero si creo que he hecho elecciones que no son habituales. Elecciones que me han acercado a mi mismo y por consiguiente a todo y a todos lo que yo he querido acercarme. Simplemente me siento tranquilo, con todo. Espero que no creas que estoy siendo arrogante, no pretendo demostrar nada.

 T.S. Elliot, dijo:

No debemos dejar de explorar nunca, pues al final de nuestra exploración llegamos a nuestro punto de partida y conoceremos el lugar por primera vez

Agur entropía, has sido indispensable.



Comentarios