Minimalismos
Y seguimos... Volvemos a sentirnos victimas de un mundo que resulta injusto en todos sentidos... y seguimos... Recibimos la sonrisa furtiva de un desconocido y seguimos... Reconocemos el afecto maltrecho en un conocido y seguimos... Caminamos sintiendo que la tierra tiembla bajo nuestros pies... y seguimos. Ese es nuestro royo, simplemente seguimos.
Haces, piensas, dices, te atreves con algo que sientes es nada y...
Un segmento imbécil y prepotente de nosotros nos dice; ps, pase lo que pase no tiene un significado real, no determina ni lo que eres ni lo que vales. Le quita hierro al asunto, lo degrada lo desprecia y devalúa; ¿Sabes que es lo que pienso de esta parte? Que es la parte acojonada, la que no va admitir jamás que la indiferencia y el desprecio son solo características del miedo; que si pasas, no es porque no haya nada que puedas aprender, sino porque no crees que seas capaz de hacerlo, porque te asusta, porque no lo entiendes, porque no te atreves. ¿sabes que? Date de morros y sigue, lo peor que te puede pasar es que aprendas algo.
Sin embargo... se te encoge el corazón, contemplas el mundo desde otra perspectiva, te sientes pequeño e insignificante, parte ineludible de un todo con un orden inalterable en el que somos actores de una función en la que elegimos ser protagonista o simple espectador; Respiras hondo y profundizas en un pensamiento virgen que te traslada a una concepción totalmente novedosa de lo que eres y de lo que significa todo lo que haces, has hecho y puede que algún día hagas... Tu corazón late distinto pero sigue manteniendo el ritmo, respiras el mismo aire pero huele distinto, sigues viendo lo que ves pero por un instante no parece lo mismo... Y resulta, que a pesar de que todo ha cambiado... Todo sigue exactamente igual.
Por un momento, siendo un poco menos, has sido muchisimo más.
Haces, piensas, dices, te atreves con algo que sientes es nada y...
Un segmento imbécil y prepotente de nosotros nos dice; ps, pase lo que pase no tiene un significado real, no determina ni lo que eres ni lo que vales. Le quita hierro al asunto, lo degrada lo desprecia y devalúa; ¿Sabes que es lo que pienso de esta parte? Que es la parte acojonada, la que no va admitir jamás que la indiferencia y el desprecio son solo características del miedo; que si pasas, no es porque no haya nada que puedas aprender, sino porque no crees que seas capaz de hacerlo, porque te asusta, porque no lo entiendes, porque no te atreves. ¿sabes que? Date de morros y sigue, lo peor que te puede pasar es que aprendas algo.
Sin embargo... se te encoge el corazón, contemplas el mundo desde otra perspectiva, te sientes pequeño e insignificante, parte ineludible de un todo con un orden inalterable en el que somos actores de una función en la que elegimos ser protagonista o simple espectador; Respiras hondo y profundizas en un pensamiento virgen que te traslada a una concepción totalmente novedosa de lo que eres y de lo que significa todo lo que haces, has hecho y puede que algún día hagas... Tu corazón late distinto pero sigue manteniendo el ritmo, respiras el mismo aire pero huele distinto, sigues viendo lo que ves pero por un instante no parece lo mismo... Y resulta, que a pesar de que todo ha cambiado... Todo sigue exactamente igual.
Por un momento, siendo un poco menos, has sido muchisimo más.
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