Frio en la piel quemada
Pensaba en el calor que hacen sentir algunas palabras, ciertos actos, ciertos momentos únicos que nos muestran un pedacito de la esencia de la vida,
En la era de la información, en la que las palabras fluyen en un torrente continuo que a menudo peca de insignificante, por falta de singnificado propio a menudo lo pide prestado a conceptos que lo tienen per sé, conceptos como valor, sinceridad, amor, verdad, honor, superación, valentía, promesa, libertad, justicia, amistad, humildad, grandeza, heroísmo, ... Palabras desgastadas en su sobreuso que han conseguido hacernos sentir fríos y cínicos, impermeables incluso a los propios y mas elevados sentimientos, pensamientos y actos; Incrédulos de la infinita capacidad humana resignados a pensar que lo fuera de lo común está reservado a unos pocos, o tal vez, a la ficción.
Cada vez que una de esas palabras de tan inmenso significado entra en mi cabeza, surge un contradicción; Sé que es esclava de un propósito tristemente cuestionable, pero sería injusto despojarla de su valor, su valor real, su esencia última. Tal vez un día, no volvamos expertos en transmitir todo lo que deseemos y así, cada palabra recuperará su valor y ese día, tal vez, dejemos de tener miedo a sentir.
Cuestinarselo todo, ir siempre un poquito mas allá, darle una vuelta de tuerca, hacer posible lo que parece imposible, son cosas que siempre son y serán actos de fé, pues jamas podremos controlar el resultado de aquello que escapa a nuestro control estricto; sin embargo, en cada garrafal error se encuentra una razón para desterrar el arrepentimiento. Los límites físicos saltan a la vista, sabes de antemano si podrás saltar tan lejos o podrás mover tal peso... Pero todo lo demás, es una incógnita.
Y de repente, sientes un intenso calor en un ambiente frio.
En la era de la información, en la que las palabras fluyen en un torrente continuo que a menudo peca de insignificante, por falta de singnificado propio a menudo lo pide prestado a conceptos que lo tienen per sé, conceptos como valor, sinceridad, amor, verdad, honor, superación, valentía, promesa, libertad, justicia, amistad, humildad, grandeza, heroísmo, ... Palabras desgastadas en su sobreuso que han conseguido hacernos sentir fríos y cínicos, impermeables incluso a los propios y mas elevados sentimientos, pensamientos y actos; Incrédulos de la infinita capacidad humana resignados a pensar que lo fuera de lo común está reservado a unos pocos, o tal vez, a la ficción.
Cada vez que una de esas palabras de tan inmenso significado entra en mi cabeza, surge un contradicción; Sé que es esclava de un propósito tristemente cuestionable, pero sería injusto despojarla de su valor, su valor real, su esencia última. Tal vez un día, no volvamos expertos en transmitir todo lo que deseemos y así, cada palabra recuperará su valor y ese día, tal vez, dejemos de tener miedo a sentir.
Cuestinarselo todo, ir siempre un poquito mas allá, darle una vuelta de tuerca, hacer posible lo que parece imposible, son cosas que siempre son y serán actos de fé, pues jamas podremos controlar el resultado de aquello que escapa a nuestro control estricto; sin embargo, en cada garrafal error se encuentra una razón para desterrar el arrepentimiento. Los límites físicos saltan a la vista, sabes de antemano si podrás saltar tan lejos o podrás mover tal peso... Pero todo lo demás, es una incógnita.
Y de repente, sientes un intenso calor en un ambiente frio.
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